Archivo por días: 26 abril, 2016

CERVANTES AYER, HOY Y SIEMPRE

        EL  INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA
EN  LAS ESCUELAS DE AYER Y DE HOY

Portada-Dore

La lectura   de las obras cervantinas y concretamente   El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, fue recomendado en Escuelas Primarias e incluso ordenada por el Estado Español.
En una Real Orden de 24 de mayo de 1905 se recomendaba El Quijote como libro de lectura en las escuelas. En 1906, otra Real Orden de 25 de noviembre dispone que los maestros utilicen El Quijote para realizar ejercicios de lectura. En 1912, una nueva Real Orden de 12 de octubre, dispone que los maestros todos los días lean y expliquen brevemente algún pasaje de las obras de Cervantes, entre ellas El Quijote.  Lo que comenzó siendo un libro útil para la enseñanza de la lectura no tardó en emplearse para reforzar el aprendizaje de la gramática y la ortografía. Esta recomendación se extendió hasta los años 50 del siglo XX,
En 1920 se proclamó la obligatoriedad de la lectura de El Quijote en las Escuelas Primarias. Un Real Decreto de 6 de marzo recoge la necesidad de imponer su lectura diaria, durante el primer cuarto de hora de clase. (Fuente: DesEquiLibros)

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ACTUALIDAD DE EL QUIJOTE

TEXTOS SELECCIONADOS DEL CAPÍTULO XLII DE LA SEGUNDA PARTE DE
DON QUIJOTE DE LA MANCHA

107. D.Q. aconseja a Sancho cómo  gobernar la ínsula. 43Consejos que da don Quijote a Sancho para gobernar la ínsula Barataria :

  • Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores…
  • Mira, Sancho: si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que padres y agüelos tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
  • Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico.
  • Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.
  • Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.
  • Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.
  • Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.»