MI PADRE ES MUJER DE LA LIMPIEZA

mi padre limpiezaBajo este título se nos presenta la historia, con tintes trágicos y ácidos, pero desde la estructura de lo cómico, de un joven adolescente, Polo, a quien la temprana pérdida de su inocencia de una forma sórdida, cruel y «trascendente» le lleva a narrar su vida con una lucidez, con un frescor y con una rebeldía extraordinaria y pasmosa. Se ayuda para ello de palabras incendiarias, fustigantes y escatológicas, que serán el hilo conductor de su furia, canalizada finalmente en el deseo de formar una familia estructurada, lejos del escandaloso estado de su familia de origen. Por ello admira tanto a la familia de su amigo árabe, Arwan, sobre todo el papel conciliador y organizativo de su madre, muy en contraste con la suya, al igual que la unión y la cordialidad en el grupo familiar.

Se da en la narración -nos encontramos ante un narrador personaje- una madurez impropia de un muchacho de 14 años, pero lo acontecido en su niñez y en su devenir vital, nos muestra a un niño aún atribulado, que llega a pedir la pena de muerte ante situaciones tan execrables. Polo narra como adolescente aparentemente pertrechado en la férrea armadura de un hombre, de un adulto.

Llama la atención el título: Mi padre es mujer de la limpieza. Es esa una de las peores profesiones que puede tener el padre de Polo, pero aquel la acepta serenamente. La madre del joven es «fea y paralítica». Es este un hecho que no nos parece aleatorio, pues esta vive de forma absolutamente «parasitaria», de la misma manera que su hija, la cual no trabaja y quien, tras pasar por un aborto siendo muy joven, solo sueña con concursos de belleza y con llegar a ser miss. Ambas actúan (así lo vimos posteriormente en la tertulia) como auténticas machistas. Es pues sobre ese hombre-mujer, quien ni siquiera tiene nombre en la novela – quizás su anonimato ahonde en su abnegación-, sobre quien recae todo el peso del hogar y del trabajo fuera de este. Solo cuenta con la ayuda esporádica de Polo cuyo lugar preferido en la rotación de la limpieza de su padre es la biblioteca, pues allí se encuentra «con las palabras». Las palabras de la biblioteca le salvarán y no será un gañán más.

Asimismo las palabras lo acercan a Priscilla, amiga y compañera de clase, [«A Priscilla le chiflan las palabras que encuentro en los libros, así que oriento toda nuestras conversaciones para que tomen el curso de lo que he leído previamente […] Y qué más da, por mucho que los tíos buenos se acerquen a Priscilla, ninguno le citará a Montaigne. Se harán los chulitos , como mucho, y solo conseguirán impresionarse a sí mismos. Mientras que yo estoy seguro de que algún día le gustaré con Montaigne…»p.61.] Surge el Polo perdidamente enamorado, pero ese amor no será correspondido por mucho que lo busque, será su gran desilusión, una espina llamada Priscilla, aunque algo logrará [«Al menos no cejaré en mi empeño de distinguirme de los demás y encontrar ese algo que me haga diferente. Para destacar. Por la única, la sin par Priscilla, mi dueña y señora» p.60] (El subrayado es nuestro).

Vemos pues, y es algo que valoramos positivamente en la tertulia, que el protagonista tiene un afán desmedido por aprender y que su padre también se esfuerza en ello, pues quiere que «pueda mirar el cielo y no como él, quien sólo ha visto desde siempre el suelo». Se establece con ello lo que nos pareció uno de los temas y momentos más hermosos de la novela, la complicidad entre padre e hijo, el ansía de superación de ambos; el uno para el hijo, para el que llega a ahorrar céntimo a céntimo una pequeña fortuna que Polo no duda en dilapidar, aunque también a compartir con los suyos, y el otro para sí mismo. Polo, amante del saber porque reconoce que es el único camino de superación, incluso de traumas, rechaza la ignorancia de los suyos, la forma de hablar de su familia, sobre todo la de su padre, sus chistes fáciles,… aún así lo quiere [«Quiero a mi padre pero me cuesta admirarlo» p.24] y reconoce el esfuerzo y la nobleza de éste, incluso la claridad de plantear las cosas frente a los otros padres en la reunión de la escuela. Al final, en una carta le comunica lo que quiere hacer [¡»No te puedes imaginar todo lo que he visto hoy.!»Esto es un paraíso[…] Ah, por cierto, ya sé lo que quiero ser…Un beso. Polo.p.176.] .

Conviene finalmente, detenerse en esos tres puntos sucesivos, pues con ellos da un salto la historia. De Polo, se pasa a Paul, el hombre adulto con una familia organizada y un bienestar económico. Nos pareció un salto muy abrupto en el acontecer de la novela. No obstante, es al mismo tiempo el mejor artificio de la misma. El hijo de Paul escribe que su padre es azafata, este le corrige y le dice que él es auxiliar de vuelo [«El auxiliar de vuelo hace lo mismo que una azafata, servimos la comida, nos ocupamos de los pasajeros del avión, ordenamos, limpiamos la cocina …» p.180]. El hijo, con toda su espontaneidad, le responde con lo que será el fin de la novela [«_Ah sí… Vamos que haces la limpieza pero en el aire, ¿no papá?» p.180.] .

El Polo emprendedor consiguió su afán. Paul vuelve a sus orígenes y a reencontrase, triunfador, con su padre, aunque desde el cielo.

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