CLUB DE LECTURA.

Se acerca el 23 de abril, “Día del Libro”. Me gustaría expresar mi gratitud a ese compañero, amigo y confidente que me ha regalado momentos inolvidables.

Autora: Eulalia Teresa Rodríguez

Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización. 2025

EL DESPERTAR DE LA LECTURA

Recuerdo aquellos libros que llegaron a mis manos sin imposiciones, sin ser parte de una lista obligatoria del colegio. Eran libros que estaban en una pequeña vitrina de mi casa y a escondidas de mis padres, leí algunos de ellos en mi etapa de adolescente, sin saber entonces, que esos libros estaban a punto de abrirme las puertas a un mundo infinito.

El primero que me atrapó fue uno de aventuras, lleno de personajes valientes y lugares exóticos. Me sumergí en sus páginas y olvidé el mundo real. Sentí la emoción de la búsqueda del tesoro, el miedo ante los peligros y la alegría de la victoria. Fue como vivir mil vidas en una sola.

“El jardín secreto”, fue el segundo que leí. Un homenaje a la belleza y el poder curativo de la naturaleza. Transmite mensajes positivos sobre la importancia del optimismo, la bondad y la capacidad de superación. Hay una frase, de las muchas que tiene, que me quedó grabada desde aquellos años: “Si miras de la manera correcta, puedes ver que todo el mundo es un jardín”.

“Mujercitas”, fue otro que leí en esa etapa de mi vida. En él se muestra cuatro hermanas adolescentes abriéndose camino en un mundo de hombres, siendo el motor económico de su casa y queriendo perseguir sus sueños. Es el claro ejemplo de búsqueda de igualdad de oportunidades, de querer mejorar en la vida y de conseguir por sí mismas todos y cada uno de sus objetivos.

“El Diario de Ana Frank”, un testimonio único, escrito por una niña judía de quince años, sobre el horror y la barbarie nazi, los sentimientos y experiencias de ésta, recluida con su familia para huir del Holocausto. Esta lectura, me hizo darme cuenta de lo privilegiada que era. Me impresionó mucho la vida de esas personas que por ser judíos tuvieron que pagar las locuras de un demente y sus seguidores.

“Novelas de Corín Tellado”, a escondidas de mi madre, pasaron por mis manos unas cuantas. Sus historias románticas me atraparon.

Esos fueron los libros que me despertaron el amor por la lectura. Me di cuenta que, a través de sus páginas, aprendía a cultivar mi propio jardín interior, a regar mis sueños con las palabras y a dejar que floreciera las ideas. Me enseñaron que la lectura no es solo descifrar letras, sino también descifrar el mundo y a mí misma. Por eso celebro cada libro que ha llegado a mis manos, cada historia que me ha transformado, cada palabra que ha iluminado mi camino. Porque leer es vivir mil vidas en una sola, es descubrir que el mundo es un libro abierto y que nosotros somos los protagonistas de nuestra propia historia.

Recuerdo algunos libros impuestos en bachiller, pese a su innegable importancia en la historia de la literatura me resultaban completamente ajenos. La mayoría de las veces inaccesibles.

Como profesional de la enseñanza durante muchos años pienso, que si queremos enganchar a los jóvenes a leer, tienen que escoger un libro que les guste y no imponerlo, sino recomendarlo, de esta manera conseguiremos que el adolescente ame la lectura. Ya Borges escribió que “el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo”, y seguro que más de uno de nosotros recuerda con cierto pesar alguna lectura que hubo de hacer sin siquiera entender lo que estaba leyendo.

Considero que la clave reside no sólo en qué títulos elegimos sino, más aún, en cómo se los hacemos llegar. Es decir, en el medio que empleamos para acercar esos textos, sean clásicos o modernos a nuestro alumnado. El hecho de que todo un grupo comparta una misma lectura permite hacer tertulia…