Archivo de la etiqueta: CLUB DE LECTURA

CLUB DE LECTURA

Sugerencia de libros para regalar en estas Navidades

1) Una vida de tres perros, A. Thomas

2) La viuda blanca, María del Mar Rodríguez

3) Morir en la arena, Leonardo Padura

4)Mi vida robada, Carla Guelfenbein

5)Una mujer a quien amar, T. Kallifatides 

6) Unos cuantos sueños, Chimamanda   

 7) Presentes, Paco Cerdà

 8) La muerte ajena, Claudia Piñeiro                                               

9)El secreto de Marcial, J. Fernández Díaz                                                                                        

10) Los ilusionistas, M. Giralt Torrente

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«CUANDO LA CALLE ERA EL MUNDO»
Autora: Eulalia Teresa Rodríguez

En los años sesenta, antes de que el mundo se encerrará en sí mismo, la calle era nuestro patio, nuestra escuela, nuestra plaza y nuestra pequeña patria compartida. La vida cabía entera en ella. Jugábamos con cualquier cosa: un aro, una pelota, una cuerda o, simplemente con la imaginación. La calle no era solo  una vía de paso: era el centro de nuestras vidas. Allí crecimos, caímos, reímos y aprendimos sin darnos cuenta. Jugábamos con poco y lo teníamos todo. La imaginación era nuestra mejor aliada. Y el tiempo, nuestro cómplice.

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CLUB DE LECTURA. ENCUENTROS

 

Hola amigas.  La tertulia con María del Mar Rodríguez fue muy  emotiva porque Nieves hizo la presentación. Un encuentro maestra alumna en el colegio de Tigalate.

A continuación la autora habló del proceso de creación literaria del segundo libro de su trilogía Relatos de unas islas desamparadas: LA TUERTA. No solo se centró en el contexto histórico social, años 1946-47 en Tenerife. Años difíciles de la posguerra que se cuentan con escenas duras y violentas. Los perdedores sobreviven con miedo y son las mujeres las que  más sufren.  La autora con valentía utiliza la literatura y la ficción al servicio de la recuperación de la memoria histórica. Temas como las cárceles flotantes, pérdidas de libertad, la represión, el miedo, la delación, la inhabilitación de las maestras republicanas, la resistencia comunista contra la dictadura franquista, la vida de las mujeres en el prostíbulo de la calle Miraflores. Pero también LA SORORIDAD y el AMOR. Maruja es el personaje principal de esta Sigue leyendo

CLUB DE LECTURA

Desde el Club de Lectura informamos que la próxima reunión será el día 24 de noviembre de 2025,  a las 17:30 h.

Comentaremos el libro:

LA TUERTA

Autora: María del Mar Rodríguez

Editorial: Baile del Sol

La tertulia contará con la presencia de la autora con la cual podremos comentar el libro.

CLUB DE LECTURA. COMENTARIO

Los nombres de Feliza

Juan Gabriel Vásquez

En esta obra el autor reconstruye la vida de Feliza, la mujer de quien García Márquez escribió que » murió de tristeza».
A través de una prosa que va entre la memoria y la imaginación, el autor entreteje documentos, testimonios y evocaciones para rescatar una existencia marcada por el exilio, la incomprensión y el peso de una época convulsa.
La novela ofrece una profunda reflexión sobre la fragilidad humana ante la pérdida y el desarraigo.
La lectura me resultó, por momentos, un poco lenta, quizá debido a los saltos temporales, los cambios de escenario y la estructura fragmentada, que a veces restan fluidez al relato. También sentí que ciertos aspectos íntimos de la protagonista, sus emociones, sus vínculos personales, sus miedos o la evolución de su tristeza, quedan solo insinuados. Pienso que una exploración más profunda de su mundo interior habría permitido una conexión más intensa con la historia.
En conjunto, considero que la obra es sólida y bien documentada, que invita a reflexionar sobre la tristeza, la pérdida y los difusos límites entre la memoria y la ficción.
Quisiera destacar, además del interés que me ha despertado la vida de Feliza, el retrato que se hace del contexto político y cultural de Colombia entre los años cincuenta y setenta. Los he buscado en internet para conocer mejor su vida y obras y me ha resultado enriquecedor descubrir este panorama artístico y cultural.
No había oído hablar del poeta Jorge Gaitán Durán, con quien Feliza mantiene una historia de amor. Al leer algunos de sus poemas, que también busqué en internet, me sorprendió su sensibilidad y la fuerza de su lenguaje.
El libro me ha permitido no solo acercarme a la figura de Feliza, sino también adentrarme en el contexto político, artístico y cultural de Colombia en esas décadas, que fue una época intensa y llena de contrastes.

Frases destacadas:

Relativas al arte:
-La belleza de su obra estaba en la tensión entre lo violento y lo frágil entre la fuerza y la delicadeza.
-El arte para Feliza no era un refugio sino una  manera de enfrentarse al mundo y sus     fantasmas.
-Cada obra de Feliza Parecía un  desafío una pregunta imposible que uno debia responder sin saber la respuesta.
-Feliza creaba porque el mundo no era suficiente para contener sus ideas.
-Sus esculturas hablaban un idioma que nadie más conocía un lenguaje secreto entre ella y el   material.
-Lo que parecía caos en su obra era en realidad un orden que solo ella entendía.

Relativas al amor:
-El amor no siempre salva a veces solo enseña a sobrevivir
-Aprendí que amar a alguien como Feliza  significaba aceptar que nunca sería completamente   nuestra.

Sobre la personalidad de Feliza
-Los choques con el mundo eran cosa de todos los días
-En un país machista hágase la loca como la  única   respuesta que le queda a una mujer que quiere ser artista.
-Siempre pensé que Feliza vivía en un tiempo distinto al de todos los demás un tiempo propio   distinto al de todos los demás.
-Su vida parecía un museo de emociones cada instante  una pieza que no podía tocarse sin   temor.
-Con ella la presencia y la ausencia eran igualmente poderosas.
-Había en ella una mezcla de peligro y ternura que nadie podía ignorar.
-Al final lo que permanece no son las obras ni los nombres sino  la forma en  que alguien nos hizo sentir.

Eulalia Teresa Rodríguez

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 Bajo el cielo de Gaza

Autora: Eulalia Teresa Rodríguez

Un sótano convertido en refugio.
Una hija se aferra
a la mano de su madre.          
Tiembla la pared,
tiembla la piel,
tiembla la respiración contenida.                 

En otra esquina
un niño escucha.
Reconoce la distancia,
el silbido,
el misil antes de caer.
Su infancia ya no mide en juegos,
sino en segundos…
en segundos antes del estruendo.

Entre los escombros,
un maestro busca libros.
En cada página salvada
germina la esperanza.

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 Lluvia de recuerdos
Autora: Eulalia Teresa Rodríguez (poema inédito)

Lluvia de recuerdos
sobre los cristales,
gotas de ternura
de un lejano ayer.
de lágrimas grises
que empapan momentos
latiendo en mi ser.

Lluvia de recuerdos
sobre los cristales,
dulce melodía
de un tierno querer.
Su doliente canto
riega la memoria,
sombrío presagio
del anochecer.

Lluvia de recuerdos
que a mí alma envuelve,
misteriosa y fría
fatiga mi mente.
¡Deja de caer!

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Arden los montes»
Eulalia Teresa Rodríguez

El aire huele a resina herida, a humo que muerde los pulmones, a memoria que se deshace en ceniza. Arden los pinos como antorchas inútiles, Arden los castaños que guardaban la sombra de los abuelos, Arden las Médulas, donde la tierra se abre como un corazón antiguo que late todavía bajo la llama.
No arde solo la hierba seca: arde el abandono.
Arde la desmemoria de un país que se olvidó de mirar al monte salvo cuando se tiñe de rojo y negro. Arde la negligencia de manos que descuidan, la codicia de quienes incendian, la sequía que aprieta como un puño cerrado.
El fuego avanza, voraz, nuevo, indomable. No es ya una hoguera que se apaga con cubos de agua; es un monstruo que devora aldeas, asedia carreteras, arrincona a los hombres que, con valor tratan de contener su furia. En cada chispa se juega la vida, en cada llamarada se mide la impotencia.
Pero el monte no es solo lo que arde. El monte es semilla, es refugio, agua que brota, senderos de infancia, patria silenciosa de todos. Le dimos la espalda, y ahora, al verlo arder, fingimos sorpresa.
Quizá la verdadera ceniza no sea la que cubre los troncos calcinados, sino la que cae sobre nuestra conciencia. Porque el monte no muere solo: muere con él la raíz de nuestra memoria, el latido verde que nos sostenía.
Cuidarlo no es un gesto romántico: es supervivencia. Recordarlo no basta: hace falta habitarlo, vigilarlo, amarlo. De lo contrario, un día, cuando volvamos la vista al horizonte, ya no habrá monte que arda. Solo quedará un silencio gris, y un país vacío de sí mismo.

                                                                                                               Eulalia Teresa Rodríguez