Niños en su cumpleaños, Truman Capote
Este es uno de los relatos preferidos por el autor. Se desarrolla en un pueblo de Alabama en el verano de 1947. Presenta una estructura narrativa circular, es decir que comienza y termina con la misma secuencia. “Ayer por la tarde, el autobús de las seis atropelló a Miss Bobbit. No sé muy bien qué decir al respecto; a fin de cuentas, ella solo tenía diez años y sin embargo los de este pueblo no lo olvidaremos. Y es que nunca hizo algo común y corriente, al menos no desde la primera vez que la vimos, y eso fue hace un año”. Así empieza esta historia, en la que Capote, con una imagen cinematográfica a través del lenguaje, nos traslada a un pueblo pequeño y cerrado del Sur de Estados Unidos con sus rutinas y entretenimientos. Frente a la homogeneidad de sus habitantes la llegada de esta niña distinta produce fascinación principalmente entre los niños, pero poco a poco también deslumbra a los mayores por su madurez y seguridad en sí misma. Es una historia sencilla que nos ha gustado por su tono nostálgico, estilo directo y la excelente caracterización de los personajes. Lily Jane Bobbit es el personaje principal que causa admiración en los niños y rechazo entre las niñas, algo que no le preocupa, pues sigue con sus ideas y convicciones hasta el final. Esta niña precoz está muy adelantada para su edad, es subversiva porque desafía las normas sociales y logra sus objetivos, como negarse a asistir a la escuela, conseguir la integración racial porque su única amiga es una niña negra. Defiende sus creencias religiosas sobre Dios y el diablo. Además es emprendedora y reividicativa. Gracias a sus iniciativas muchos de los habitantes del pueblo recuperan el dinero de un timador que los había estafado. El narrador es un niño y cuenta la historia desde el punto de vista infantil, pero advierte las incoherencias en los adultos.
La pasión de la protagonista es el baile. De ahí el título de este relato: “Piensa vivir en un sitio donde no hay más que el baile, donde toda la gente baila por la calle y todo es tan hermoso como los niños en su cumpleaños”.
En la tertulia hemos valorado los excelentes diálogos y también la sensibilidad en las descripciones. Veamos un ejemplo: “Para entonces ya casi había oscurecido, era la hora de las luciérnagas, azul como un cristal opaco; los pájaros atravesaban el cielo en apretados arcos y se refugiaban en los pliegues de los árboles. Antes de las tormentas, las hojas y las flores parecían arder con luz y colores propios”. (Pág.15).
Niños en su cumpleaños nos ha parecido una buena elección para cerrar el curso.
Emilia Méndez

