CLUB DE LECTURA. COMENTARIO

Natalia Ginzburg


Y eso fue lo que pasó, Natalia Ginzburg

Estamos ante una novela impactante y dura que se presta al debate e intercambio de opiniones. El prólogo de Italo Calvino ya nos adelanta lo que la sociedad de la época espera de la protagonista: “Durante generaciones y
generaciones lo único que han hecho las mujeres de la tierra ha sido esperar y sufrir. Esperaban que alguien las amara, se casara con ellas, las convirtiera en madres, las traicionara”. Tambíén la nota de la autora nos informa de sus circunstancias vitales cuando escribió esta novela. Se sentía infeliz. Tenía la mente confusa y enredada. Y aconseja escribir sin perseguir ningún objetivo.En 1947 se publicó esta novela. Por lo tanto, poco después de la Segunda Guerra Mundial.
Leyendo la biografía de Natalia Ginzburg podemos entender su infelicidad. Su marido,
antifascista, detenido por los alemanes murió en 1944 como consecuencia de las torturas.
La estructura narrativa del relato es circular porque empieza y termina con la misma secuencia
“¿ Dime la verdad? ¿Te vas con ella?Le pegué un tiro entre los ojos.” La protagonista mata a su
marido. Comienza con la confesión del delito y a partir de ahí a través de los recuerdos rememora su vida. La narradora, sin nombre cuenta en primera persona cómo conoció a su
marido y los cuatro años que ha vivido con él. No sabemos dónde se sitúa la acción, pero
pensamos que se trata de la ciudad de Turín. El único lugar que se menciona es Maona, la
localidad donde viven sus padres a los que visitaba los fines de semana mientras estuvo soltera. Es maestra en la ciudad y vive en una pensión. Tiene veintiséis años, no tiene amigas y
se relaciona con una prima , Francesca en la que puede confiar. Conoce a Alberto, es la primera vez que sale con un hombre y eso la hace feliz porque se interesa por ella. Es mayor y lo describe con pocos rasgos: rizos canosos, impermeable blanco, rostro delgado, cuerpo
pequeño y grácil. Confunde amistad con amor. Lo idealiza porque es atento con ella, le hace
dibujos, le lee poemas y se enamora, a pesar de las señales que no hay correspondencia. Se
casan, aunque él le confiesa que no la ama porque está enamorado de otra. Deja de trabajar y
se da cuenta de las infidelidades de su marido y las tolera. Tienen una niña y la maternidad es
su prioridad. La protagonista se ve atrapada en un matrimonio infeliz. No hay comunicación.
Cada vez hay más mentiras y su marido es más distante. Por fin él le hace una propuesta
sensata y honesta quiere vivir solo sin desentenderse de la familia. Este momento es muy
interesante porque es libre y se plantea que podía convertirse en otra mujer y remediar el
desastre que era su vida. “Podía irse de viaje con Francesca y con la niña, podía encontrarse
con cualquier hombre que quisiera y hacer el amor. Podía leer libros y visitar pueblos y ver
cómo vivía el resto del mundo” (Pág. 73). Todos estos planes se ven truncados por la muerte
de la niña. La pareja se reconcilia, se consuela y se ayuda tras la pérdida e intentan tener otro
hijo. La relación vuelve a fracasar. Alberto vuelve con su amante y ya sabemos el final.
Esto es un relato sobre la desesperanza. Se narra evitando sentimentalismo. La relación de
esta pareja está marcada por el desencanto y la frustración. La sencillez narrativa contrasta
con la complejidad de lo que se cuenta. La autora consigue la eficacia comunicativa porque
prescinde de adornos, utiliza frases cortas, escasas descripciones y diálogos directos. Repite
pensamientos y recuerdos que refuerzan la sensación de obsesión y encierro de la protagonista. Nos ha llamado la atención la descripción que hace de Giovanna, la amante de su
marido, a la que quiso conocer y que estuvieron juntas en dos ocasiones. “Pensaba que era vulgar y que tendría algo violento en el cuerpo o en la cara, pero no tenía nada de vulgar. Era
hermosa. Su cara era pálida y fría, tenía los labios grandes y sin pintar y sonreía silenciosamente. Los dientes eran pequeños y tenían buen aspecto. La cabeza alargada y sutil
de pelo negro con brillos grises que llevaba ajustado con unas horquillas. Los ojos eran azules.
Tenía los pechos grandes y pesados, las costillas anchas y redondas y los brazos y piernas
delgados”.(Pág.79). Es la descripción con más detalles porque al resto de los personajes los
retrata con los mínimos rasgos.
Hablamos del contexto histórico-social en el que se desarrolla la novela y entendemos que la
protagonista se convierte en un símbolo de las mujeres de su tiempo. Lo prioritario es el
matrimonio y la maternidad, es lo que se espera de ella. No se casa por amor sino por el miedo
a la soledad y a las expectativas sociales. Vive en función de los demás. Alberto representa una
forma de masculinidad tradicional. En cuanto al disparo con el que se inicia y finaliza la novela
es el desenlace de soledad y frustraciones. Romper con una vida asfixiante y angustiosa.

          Emilia Méndez Pérez