Archivo por días: 1 diciembre, 2020

LECTURAS RECOMENDADAS

Cómo mate a mi padre,
Sara Jaramillo Klinkert

Cómo maté a mi padre es una novela escrita por la colombiana Sara Saramillo  Klinkert, residente en Medellin. En ella, en 1ª persona y con carácter autobiográfico, narra la historia de su familia.

Su padre será asesinado desde una moto por un sicario colombiano. A partir de ahí se produce una quiebra familiar y un duelo, aunque oculto, generalizado.  La familia la componen la madre, una mujer fuerte amante de las flores, los árboles y las aves, en momentos de apuros dirá “no pienses en esto”, Jaime, el hermano mayor; los trillizos y Catalina, la asistenta y la propia Sara. Viven fuera de la ciudad en una gran hacienda.

El padre de Sara le construye en un árbol una casa que le servirá a Sara como juego y más tarde como refugio. Está será devastada  por un viento huracanado que deja destrozada la casa, los árboles, las flores,  los animales… Su madre la reconstruye. Un día decide no hacer nada se oculta en su cuarto desde donde  no saldrá. Es a Sara a quien le corresponde hacerse cargo de todo, lo que le lleva a plantearse el papel de las mujeres. Son a éstas a quienes les toca la responsabilidad de todo tipo de tareas. (Visión feminista.)

Sigue leyendo

LECTURAS RECOMENDADAS


Panza de burro, Andrea Abreu                                                                                                                 

“Panza de buro es un libro curioso y valiente. Su autora, Andrea Abreu, lo  sitúa en los altos de Icod de Tenerife, en la zona del Amparo, en torno a los años 50-60. No deja de ser un libro extraño y rompedor en la medida en que su autora, sin lo que podría ser considerado como sin pudor y hasta escatológico, plasma una realidad a través de la cual descubre su sexualidad en su relación con Shit, la narrradora. Asimismo se relata la vida del pueblo.

Es un pueblo nublado en el norte de Tenerife. “No hay playa ni sol, cuestas que subir y bajar y mucho tiempo que matar”. El pueblo tiene un vulcán, el Teide. Se vive como protección y no con miedo, se prefiere llamar mamá Teide. Un pueblo empinado de casas terreras. Cuando llegan de la emigración  los venezolanos las casas son altas con un  portón gigante y un balaustre, muestra de la opulencia frente a la pobreza. Los pobres dejan el pueblo y van a la construcción en el sur, donde comienza la llegada del turismo y con él la edificación de chalets y hoteles. Dejan a las niñas y niños con sus abuelas.

Sigue leyendo