
Una vida de tres perros, Abigail Thomas
En nuestra tertulia el género literario que leemos es la novela. Tanto de ficción, como autoficción y autobiografías, pero es la primera vez que estamos ante unas memorias.
Es decir, una narración no ficticia, personal e íntima, en la que la autora relata experiencias, emociones y reflexiones de su vida utilizando técnicas y recursos literarios.
La autora con un estilo sencillo y directo nos cuenta cómo cambió su vida el 24 de abril del 2000. Un coche atropelló a Rich, su marido, cuando se le escapó el perro al que paseaba. A raíz del accidente sufre trastornos cerebrales, pasa por una operación complicada y varios meses hospitalizado. Cuando le dan el alta y regresa a su casa, parece que todo funciona hasta que empieza con alucinaciones, pérdida de memoria, ataques de ira, se muestra agresivo y tiene comportamientos raros. Ante la imposibilidad de cuidarlo, tiene que vivir en el Centro Noreste de Asistencia, una residencia especializada para enfermos de traumatismo craneoencefálico. Relata desde el accidente hasta 2005 utilizando flas-bacK que recogen no sólo la vida de la pareja, sino también recuerdos, anécdotas y experiencias que ha protagonizado. Así sabemos que la relación con Rich surge a través del anuncio en una revista. Ella tenía 46 años y él 57. Hubo flechazo y se casaron pronto. Después del accidente su vida cambia por completo. Siente tristeza cuando piensa en el pasado. Quiere a su marido aunque ya no es la misma persona de la que se enamoró. Rich está y no está. Vive en el presente, carece de memoria y presenta una demencia prematura. Señalamos algunas de sus percepciones: “Me siento como una carpa que quisiera ser cometa y tirarse de las estacas” (Pág. 182). “Si no estuviera contigo y nos faltara el alimento, las tinieblas envolverían mi alma” (Pág. 16). Se muda de casa desde Manhatan hasta un pueblo cercano a la residencia donde él está. Allí lo visita y establecen una rutina, como pasear, comer juntos, dormir la siesta. Los jueves es un día especial porque lo lleva a casa y lo pasan junto a la hija y nieta de Rich. Con el paso del tiempo empieza a conocerse mejor, deja de ser claustrofóbica y miedosa. Sabe más sobre la amistad y las necesidades del ser humano y aprende a aceptar el consuelo.
Los perros tienen protagonismo en esta obra como su título sugiere. Toma de Wikipedia la siguiente nota: “En noches muy frías, los aborígenes australianos dormían con sus perros para entrar en calor. Para ellos la categoría máxima era una noche de tres perros”. Sus perros son la rutina indispensable y los necesita porque le dan consuelo, nunca se aburre con ellos y ponen un punto de humor en su vida. Los tres perros son Harry, el responsable del accidente, Rosy y Carolina. “Son una enseñanza porque no miran al pasado ni al futuro, viven en el aquí y el ahora”. “Observo a mis perros. Todo lo hacen con pasión; hasta su sueño es entusiasta. No están a la espera de un mañana mejor ni miran atrás para rememorar sus días de gloria. Sigo su ejemplo y trato de ceñirme al presente”.(pág. 180)
Es una obra auténtica y sincera que reflexiona sobre el amor y el sentido de la vida después de una catástrofe. Tiene que gestionar los sentimientos que afloran después del accidente, como la culpa y la responsabilidad. La autora se enfrenta a la tristeza y la la soledad e intenta recuperar su vida sin Rich. La escritura cobra importancia en su superación. Encuentra en la familia, las amistades, los tres perros y lo cotidiano, como salir al parque, tejer, ir de compras…un anclaje emocional que la ayudan a seguir adelante. Como cuidadora ha sabido transmitir la idea de la superación y no sentirse culpable por disfrutar de la vida.
Una reflexión que nos ha parecido interesante: “¿Qué nivel de exigencia nos imponemos las mujeres? Después de todos estos años, por fin logro pronunciar las palabras quiero vivir mi vida sin sentirme ni un monstruo, ni una egoísta, ni una cobarde». ( Pág 134 )
Emilia Méndez Pérez
